
La productividad no se compra: se construye con tecnología bien ejecutada
Una empresa puede destinar entre el 10% y el 20% del presupuesto previsto para nuevos productos únicamente a resolver problemas acumulados en sus sistemas existentes. Ese costo tiene un nombre: deuda técnica. Aplicaciones difíciles de mantener, integraciones frágiles, procesos manuales, vulnerabilidades pendientes y plataformas que ya no responden al ritmo del negocio.



